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El uso de la IA en contrainteligencia: cómo detectar espías, filtraciones y engaños

Una videollamada en la que nadie era real, un ingeniero contratado que en realidad trabajaba para Corea del Norte y código secreto pegado en un chatbot. Cómo la inteligencia artificial cambió la amenaza, en qué ayuda de verdad a defenderse, cuáles son sus límites y el error más común al usarla.

El uso de la IA en contrainteligencia: cómo detectar espías, filtraciones y engaños

A principios de 2024, un empleado de la oficina de Hong Kong de la firma británica de ingeniería Arup entró a una videollamada con el director financiero y otros colegas. Le pidieron transferencias urgentes y confidenciales. Hizo 15, por un total de 200 millones de dólares de Hong Kong (unos 25 millones de dólares estadounidenses). Ninguna de las otras personas de la llamada era real: según la policía de Hong Kong, todas eran recreaciones hechas con inteligencia artificial. Arup confirmó públicamente que era la víctima en mayo de 2024.

Ese episodio resume por qué hoy la contrainteligencia no se puede pensar sin la IA: cambió la amenaza, cambió la defensa y apareció un riesgo nuevo.

Qué es la contrainteligencia, en pocas palabras

Si la inteligencia busca obtener información para decidir mejor, la contrainteligencia busca que otros no obtengan la nuestra, y detectar a quien lo intenta. En un Estado protege secretos de defensa, diplomacia y seguridad. En una empresa protege lo que la hace valiosa: clientes, precios, fórmulas, código y planes.

Tiene tres tareas: detectar (quién nos está mirando y cómo), proteger (reducir lo que se puede robar o manipular) y neutralizar al adversario cuando está identificado, siempre dentro de la ley. Y parte de una verdad incómoda: la mayoría de las fugas no entran por la puerta de un hacker, sino por una persona.

Cómo la IA cambió la amenaza

La IA no inventó el espionaje ni el engaño. Lo que hizo fue abaratarlos y multiplicarlos: lo que antes requería un equipo y meses de preparación, hoy lo arma una persona en una tarde.

Tabla: cómo la IA cambió la amenaza (deepfakes, falsos candidatos, phishing, influencia e IA en la sombra) y la defensa para cada una

Deepfakes de voz y de video

El caso Arup muestra el salto: ya no se trata de un audio falso del jefe, sino de una reunión entera simulada. La defensa no pasa por «mirar mejor el video», sino por procedimientos: ningún pago ni cambio de datos se aprueba por un solo canal. Lo explicamos en Deepfakes: qué son y cómo detectarlos.

Falsos candidatos y empleados infiltrados

En julio de 2024, KnowBe4, una empresa estadounidense de capacitación en seguridad, contó en su blog que había contratado como ingeniero remoto a un operativo norcoreano. Pasó cuatro entrevistas por video y una verificación de antecedentes con una identidad estadounidense robada y una foto retocada con IA. Lo descubrieron enseguida, cuando el software de seguridad de la computadora que le enviaron alertó que estaba cargando programas maliciosos. Según la empresa, no se perdieron datos.

No fue un caso aislado. En enero de 2025, el FBI advirtió que los trabajadores informáticos norcoreanos usan inteligencia artificial y tecnología para cambiar el rostro durante las entrevistas por video, y que algunos, al ser descubiertos, extorsionaron a sus empleadores con datos robados. En junio de 2025, el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció allanamientos a 29 «granjas de laptops» en 16 estados: domicilios donde intermediarios mantenían encendidas las computadoras que las empresas enviaban a esos supuestos empleados.

Phishing a medida

Un correo sin faltas, en el idioma de la víctima y con detalles de su trabajo era la marca de un ataque dirigido y costoso. Hoy cualquiera lo redacta con un chatbot. En febrero de 2024, OpenAI y Microsoft informaron que habían cerrado las cuentas de cinco grupos vinculados a los Estados de China, Irán, Corea del Norte y Rusia, que usaban sus modelos para traducir, investigar objetivos, depurar código y redactar contenido para campañas de phishing. Y aclararon algo importante: la ayuda que obtenían era «limitada e incremental».

Google publicó un informe parecido en enero de 2025 sobre su modelo Gemini: grupos iraníes lo usaban para preparar phishing e investigar a expertos en defensa, y actores norcoreanos para redactar postulaciones y cartas de presentación con identidades falsas.

Operaciones de influencia

En mayo de 2024, OpenAI informó que había desbaratado cinco operaciones encubiertas (dos de Rusia, una de China, una de Irán y una de una empresa comercial de Israel) que usaban sus modelos para generar comentarios, artículos y perfiles. Su conclusión: ninguna había logrado llegar a una audiencia significativa. La IA multiplica el volumen; no garantiza que alguien crea.

Cómo ayuda la IA a defenderse

La misma tecnología, bien usada, le da a un equipo de contrainteligencia capacidades que antes solo tenían las grandes organizaciones:

  • Detección de anomalías y amenaza interna: los sistemas de análisis de comportamiento marcan lo que se sale de lo habitual: alguien que descarga de madrugada carpetas que nunca abrió, accesos desde un país inesperado, una computadora manejada a distancia. No dicen «espía»: dicen «mirá esto».
  • Verificación de identidad y de candidatos: control de documentos, pruebas de vida, comprobar que la persona de la entrevista sea la misma que empieza a trabajar y que el equipo llegue a su domicilio real. En los casos norcoreanos, falló justamente ese tramo.
  • OSINT sobre la propia exposición: revisar qué dice internet de la organización y de sus directivos (organigramas, viajes publicados, contraseñas filtradas, documentos olvidados). Es mirarse con los ojos del adversario, y la IA acelera mucho la búsqueda.
  • Análisis de campañas de influencia: agrupar miles de publicaciones por narrativa y detectar cuentas que publican en forma coordinada o con textos casi idénticos.
  • Ordenar y cruzar información: resumir reportes, armar cronologías y redes de vínculos, traducir.

Los límites: lo que la IA no hace

  • No detecta mentiras. Ningún sistema lee la verdad en una cara o en una voz, y los «detectores de engaño» con IA arrastran los mismos problemas que el polígrafo. Lo contamos en ¿Cómo saber si alguien miente?.
  • Genera falsos positivos. Una alerta no es una prueba. Si cada anomalía se trata como traición, se destruye la confianza interna y se termina acusando a inocentes.
  • Puede inventar. Un asistente de IA puede atribuir con total seguridad una campaña a un actor sin ninguna evidencia. Todo dato se verifica en la fuente.
  • El humano decide. Investigar a una persona, apartarla o denunciarla son decisiones con consecuencias legales y humanas: las toma un responsable, con evidencia y asesoramiento jurídico.

El riesgo de usarla mal: filtrar con la propia IA

En 2023, ingenieros de la división de semiconductores de Samsung pegaron código fuente interno en ChatGPT para que los ayudara a corregir errores. La empresa lo detectó y, en mayo de ese año, prohibió el uso de herramientas de IA generativa en sus equipos corporativos. Nadie los hackeó: la información salió de la mano de empleados que solo querían trabajar más rápido.

Ese es el riesgo de la «IA en la sombra»: personas que usan chatbots no aprobados, con cuentas personales, para resumir contratos, revisar código o redactar informes. Para un área de contrainteligencia es doblemente grave, porque maneja justamente lo más sensible. Las reglas básicas:

6 reglas para usar la inteligencia artificial en contrainteligencia sin filtrar información sensible

Por dónde empezar en una organización

No hace falta una agencia. Hace falta un responsable, un mapa de qué información vale de verdad (las «joyas de la corona»), un protocolo anti-deepfake para pagos y cambios de datos, verificación de identidad en la contratación remota, una política de uso de IA y capacitación para todo el personal. La IA entra después, como herramienta, no como reemplazo del criterio. Más en Espionaje corporativo: qué es y cómo protegerse.

Cursos para formarte en contrainteligencia

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre inteligencia y contrainteligencia?

La inteligencia obtiene y analiza información para decidir. La contrainteligencia protege la información propia y detecta a quienes intentan obtenerla o manipularla.

¿La IA puede detectar a un espía o a un empleado desleal?

No por sí sola. Puede señalar conductas anómalas, como accesos o descargas fuera de lo habitual, pero una alerta no es una prueba: la investigación y la decisión son humanas.

¿Es seguro usar ChatGPT u otros chatbots en un área de seguridad?

Solo con herramientas aprobadas por la organización y sin cargar información sensible ni datos personales. Para material reservado conviene usar modelos que funcionen en la propia computadora o en un entorno corporativo controlado.

¿Cómo se evita contratar a un falso candidato?

Verificando la identidad en cada etapa (entrevista, alta y primeros días), comprobando referencias por canales propios y controlando que el equipo de trabajo llegue al domicilio real de la persona.

¿Sos integrante de fuerzas de seguridad o policía? Escribinos: tenés un beneficio especial.

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