Imaginá esto: estás en el trabajo y te llega una invitación a una videollamada. Del otro lado está el director financiero de tu empresa, junto a varios compañeros que conocés. Te explican que hay una operación confidencial y urgente, y te piden que hagas unas transferencias. Las caras son las de siempre. Las voces, también. Hacés lo que te piden.
Todo era falso. Esto no es una película: pasó en enero de 2024 en la oficina de Hong Kong de la firma de ingeniería británica Arup. Un empleado transfirió alrededor de 25 millones de dólares después de una videollamada en la que, según la policía de Hong Kong, todos los demás participantes eran recreaciones hechas con inteligencia artificial. La empresa confirmó el fraude meses después.
Bienvenido a la era de los deepfakes. En esta nota te contamos qué son, cómo se usan para estafar, cómo detectarlos y, sobre todo, qué hacer para que no te pase a vos ni a tu familia.
¿Qué es un deepfake?
La palabra viene de unir deep learning (aprendizaje profundo, una técnica de inteligencia artificial) y fake (falso). El término se popularizó en 2017, cuando un usuario de Reddit con ese nombre empezó a publicar videos en los que reemplazaba caras de personas reales.
Un deepfake es un contenido creado o modificado con inteligencia artificial para que parezca que una persona dijo o hizo algo que nunca dijo ni hizo. Hoy hay cuatro grandes tipos:
- Video: se reemplaza la cara de una persona por otra, o se le hace mover los labios para que «diga» un texto nuevo.
- Voz clonada: con unos pocos segundos de audio de alguien (un video de Instagram, un audio de WhatsApp) se puede generar una voz muy parecida que lee cualquier texto.
- Imagen: fotos totalmente inventadas o retocadas de forma imposible de notar a simple vista.
- Videollamada en tiempo real: la versión más peligrosa. La cara y la voz se transforman mientras la persona habla.
Hace pocos años, hacer algo así requería computadoras potentes y conocimientos técnicos. Hoy hay aplicaciones que lo hacen en minutos. Esa facilidad es la que convirtió a los deepfakes en una herramienta de los estafadores.
Cómo se usan para engañar
Los deepfakes no inventaron estafas nuevas: hicieron mucho más creíbles las de siempre.
- El falso familiar en apuros. «Mamá, choqué, estoy detenido, necesito plata ya». Con voz clonada, el audio suena igual al de tu hijo.
- El fraude del CEO. Un supuesto gerente pide una transferencia urgente y confidencial, como en el caso de Arup.
- Falsas celebridades. Videos de famosos o periodistas recomendando inversiones milagrosas o productos que nunca usaron.
- Extorsión con imágenes íntimas falsas. Se fabrican fotos o videos sexuales de una persona y se la amenaza con difundirlos.
- Desinformación. Políticos que «dicen» cosas que nunca dijeron, justo antes de una elección o en medio de una crisis.
- Burlar controles de identidad. Intentos de engañar a sistemas que te piden una selfie o un video para abrir una cuenta.
7 señales para sospechar de un deepfake
La tecnología mejora todos los meses, así que no existe una señal infalible. Pero todavía hay detalles que delatan a muchos deepfakes, sobre todo los hechos rápido para estafar:

- Ojos y parpadeo: mirada fija o «muerta», parpadeos poco naturales o reflejos de luz distintos en cada ojo.
- Bordes de la cara: fijate en el pelo, las orejas y el cuello, sobre todo cuando la persona gira la cabeza. Ahí suelen aparecer zonas borrosas o que «tiemblan».
- Luz y sombras: la cara está iluminada de una forma y el resto de la escena de otra.
- Labios y voz: la boca no acompaña bien lo que se escucha, especialmente en letras como P, B y M, que obligan a cerrar los labios.
- Voz «plana»: sin respiraciones, sin emoción natural, con cortes metálicos o un ruido de fondo que no cambia nunca.
- Manos y detalles: dedos de más o de menos, anteojos que se deforman, aros que aparecen y desaparecen.
- Urgencia y secreto: es la señal más importante y no tiene nada de tecnológica. Si te piden dinero o datos YA, y además que no se lo cuentes a nadie, frená.
Un truco en videollamadas: pedile a la persona que se ponga la mano delante de la cara, que gire la cabeza de perfil o que se toque la nariz. Muchos sistemas de cara falsa en tiempo real fallan cuando algo tapa el rostro o cuando la cara se ve de costado. No es una garantía, pero suma.
La regla de oro: no confíes en tus ojos, confiá en el procedimiento
Acá viene lo más importante de toda la nota. Los deepfakes van a seguir mejorando hasta que sea imposible detectarlos a simple vista. Por eso los especialistas en seguridad no recomiendan «aprender a ver» deepfakes, sino tener un protocolo que funcione aunque el engaño sea perfecto:

- Pará. La urgencia es la herramienta principal del estafador. Nadie razona bien con el corazón a mil.
- Cortá y devolvé el llamado. Llamá vos al número que ya tenías agendado. Nunca al que te llamó, ni a uno que te pasen en ese momento.
- Preguntá algo que solo esa persona sepa. Mejor todavía: acordá hoy mismo con tu familia una palabra clave para emergencias. Si alguien llama pidiendo plata y no la sabe, es falso.
- Nunca pagues por un solo canal. En las empresas, cualquier transferencia fuera de lo normal tiene que confirmarse por un segundo medio y, si es posible, con la aprobación de dos personas.
Herramientas que ayudan (y sus límites)
- Búsqueda inversa de imágenes (Google Lens, TinEye): sirve para ver si una foto ya circulaba antes en otro contexto o si es una imagen conocida modificada.
- Extensiones de verificación de video como InVID-WeVerify: separan un video en fotogramas para buscarlos y analizarlos uno por uno. Las usan periodistas y verificadores.
- Detectores automáticos de IA: existen, pero ojo. Se equivocan bastante, tanto marcando como falso algo real como al revés. Sirven como una pista más, nunca como prueba definitiva.
La mejor herramienta sigue siendo la combinación de las dos cosas: dudar con método y verificar por otro canal.
Cómo reducir el riesgo de que te clonen
- Revisá quién puede ver tus videos y audios en redes. Cuanto más material público hay de tu voz y tu cara, más fácil es imitarte.
- Desconfiá de llamadas de números desconocidos en las que nadie habla: a veces solo buscan grabar tu voz diciendo «hola», «sí» o tu nombre.
- Activá la verificación en dos pasos en WhatsApp, el correo y las redes. Muchas estafas empiezan con una cuenta robada.
- Hablá del tema con los adultos mayores de tu familia: son el blanco preferido de la estafa del familiar en apuros.
¿Qué hacer si fuiste víctima?
- No pagues ni sigas negociando con quien te extorsiona.
- Guardá todo: capturas, audios, números, enlaces, comprobantes de transferencias. Es la evidencia.
- Avisá a tu banco de inmediato si hubo una transferencia: cuanto antes, más chances de frenarla.
- Denunciá. En Argentina podés hacerlo ante la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI) del Ministerio Público Fiscal o en la fiscalía o comisaría más cercana. En otros países, ante las unidades de cibercrimen de la policía o la fiscalía.
- Si te amenazan con imágenes íntimas falsas, no estás solo ni tenés la culpa: pedí ayuda y reportá el contenido a la plataforma donde aparezca.
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