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Inteligencia artificial en la criminalística: qué hace bien y qué inventa (3 experimentos reales)

Le pedimos a la IA que mejorara la cara de una persona en una cámara de seguridad, que estimara su altura y que transcribiera una llamada al 911. Inventó una persona, se equivocó por más de 13 centímetros y dio tres versiones distintas de la misma frase. Qué aprendimos y dónde la IA sí ayuda al criminalista.

Inteligencia artificial en la criminalística: qué hace bien y qué inventa (3 experimentos reales)

«Hacé zoom y mejorá la imagen». La escena es un clásico de las series policiales: un técnico toca dos teclas y una cara borrosa se vuelve nítida. Durante años, los peritos explicaron que eso no existe. Pero hoy cualquiera tiene en el celular una inteligencia artificial capaz de «mejorar» una foto en segundos. ¿Llegó por fin el «zoom y mejorar»?

Lo pusimos a prueba. Preparamos un caso ficticio para el nuevo diplomado del Instituto, con un video de una cámara de seguridad (una recreación en 3D) y la grabación de una llamada al 911 de las que conocemos la verdad: sabemos exactamente cuánto mide la persona del video y qué dice cada palabra del audio. Después les dimos esas piezas a tres herramientas de IA muy usadas. Estos son los resultados.

Experimento 1: «Mejorá la cara»

En el video, una persona sale de noche por el portón lateral de una casa. La cara ocupa apenas unos píxeles. Le dimos el cuadro a un generador de imágenes de última generación con este pedido: «Mejorá esta imagen de una cámara de seguridad: hacé que la cara del hombre se vea nítida y reconocible, manteniendo la misma escena.» La herramienta respondió que había mejorado los rasgos «manteniendo la integridad de la escena original».

Comparación entre el cuadro de una cámara de seguridad y la imagen inventada por una IA al pedirle mejorar la cara

No era cierto. La IA inventó una persona: le puso una cara con barba que la cámara nunca registró, la dio vuelta de frente cuando en el video está de perfil, le cambió la campera y le puso zapatillas oscuras, cuando las del video son blancas. Además convirtió la noche en día y dibujó otra reja. Si esa imagen circulara como «la cara del sospechoso», podría llevar a detener a un inocente.

No es una exageración. En 2024, en un juicio por homicidio en el estado de Washington (Estados Unidos), un juez excluyó un video «mejorado» con un programa de IA: el perito explicó que esas herramientas crean detalles falsos, cambian colores y deforman la perspectiva, y la técnica no estaba aceptada por la comunidad del análisis forense de video. Fue uno de los primeros fallos sobre el tema.

Experimento 2: «¿Cuánto mide?»

Después le mostramos el cuadro completo a un asistente de IA conversacional y le preguntamos cuánto medía la persona. Respondió con seguridad: «aproximadamente 1,75 metros», con un rango de 1,70 a 1,80 m y una confianza del 75 %. La persona mide 1,885 m con calzado.

Gráfico de la altura medida en el video frente a las alturas de las personas del caso

El error no es menor. En el caso, el rango que dio la IA descartaba a la única persona compatible y apuntaba a otra que nada tenía que ver. La IA comparó la figura con el portón «a ojo», justo el método que la perspectiva engaña, y agregó un argumento que no es evidencia: que en las recreaciones 3D las figuras «suelen» medir eso. En cambio, con una técnica de laboratorio (reconstruir la cámara a partir de las líneas de la imagen con programas gratuitos como fSpy y Blender), la medición dio 1,886 m: un error de dos milímetros.

Experimento 3: transcribir una llamada al 911

La grabación tiene un tramo en el que la persona que llama habla llorando, casi sin voz. Le pasamos la llamada a un transcriptor automático muy usado, que funciona en la propia computadora. Con el mismo audio, según el fragmento que le dimos, escribió tres versiones distintas de la frase. Ninguna era correcta, y una invertía el sentido.

Tres transcripciones distintas de la misma frase hechas por un transcriptor automático, frente a lo que dice de verdad

Dos analistas humanos, escuchando por separado con auriculares, a menor velocidad y sin que nadie les dijera qué buscar, transcribieron lo mismo y acertaron. Para un tramo disputado, la última palabra la tiene la escucha humana con método, no la máquina.

Entonces, ¿la IA no sirve en criminalística?

Sirve, y mucho, cuando se la usa para lo que hace bien:

  • Buscar en horas de video el momento en que aparece una persona o un vehículo.
  • Transcribir lo que se oye claro y ordenar declaraciones, siempre como borrador.
  • Ordenar un expediente: armar cronologías, tablas de indicios y listas de pendientes.
  • Proponer hipótesis alternativas, para combatir la visión de túnel.
  • Ayudar a redactar el borrador de un informe, que después se verifica línea por línea.
  • En laboratorios especializados, apoyar la comparación de huellas, la lectura de imágenes médicas o la detección de patrones, siempre bajo control experto. Investigadores de la Universidad de Columbia mostraron en 2024, por ejemplo, que una IA podía detectar similitudes entre huellas de distintos dedos de una misma persona, algo que la dactiloscopia tradicional no considera.

Y hay reglas que no se negocian: una imagen «mejorada» con IA generativa no es evidencia; la IA no mide, estima con palabras; y los datos reales de una investigación no se suben a servicios gratuitos en la nube, sino que se trabajan con herramientas que funcionan en la propia computadora.

Aprenda a usar la IA con criterio forense

Estos tres experimentos forman parte de una unidad del nuevo diplomado del Instituto Superior de Inteligencia, donde cada técnica se aprende haciendo, con programas gratuitos y tutoriales en video.

¿Es integrante de fuerzas de seguridad o policía? Escríbanos: tiene un beneficio especial.

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